El diagnóstico de deficiencias en edificios se realiza a través de las inspecciones técnicas de edificios, más conocidas como ITE. A través de este diagnóstico tendremos la información suficiente para saber, en primer lugar, el estado en el que se encuentra un inmueble en su conjunto, así como de sus partes principales y fundamentales para su vida útil. En segundo lugar, tomar decisiones correctas y fundamentas sobre la necesidad de acometer mejoras en alguna de sus partes. Y en tercer lugar, realizarlo siguiendo una planificación en la que las partes en peor estado ocupen puestos prioritarios para su correcto arreglo. Si realizamos un diagnóstico del edificio y vamos planificando las mejoras y fijamos un mantenimiento periódico podremos estar verdaderamente tranquilos por habitar en un edificio que cumpla con todas las pautas lógicas de seguridad.
Así es, sólo a través de un diagnóstico de deficiencias en edificios podremos fijar un mantenimiento correcto al edificio, si es que éste se encuentra en perfectas condiciones; o bien acometer obras de mejora, si es que alguna de sus partes se encuentran deterioradas. Normalmente, un diagnóstico técnico de edificios suele incluir un análisis de las cubiertas y la fachada, de la estructura y de las distintas redes que lo recorren, principalmente la de agua, saneamiento y eléctrica.
En conclusión, en los inmuebles ocurre igual que en la vida, no sabemos cómo nos encontramos hasta que realizamos un análisis de nuestras virtudes y defectos. En el caso de un diagnóstico de deficiencias en edificios podríamos decir que no sabremos cómo se encuentra el edificio hasta conocer que partes del mismo se encuentran en buen o mal estado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario